jueves, 14 de enero de 2016

Capítulo 10, parte dos.

Cía

Miro con cara perpleja a los dos chicos que están delante de mí sin saber muy bien qué decir. Ahora mismo me siento cual hormiga a punto de ser pisada por los zapatos de un humano, y es gracioso, porque ni yo misma conozco el porqué.

—No te preocupes, continuaba despierta como has podido observar —consigo decir finalmente mientras hago una mueca intentando parecer graciosa.
—Voy a despertarla entonces —dice Dani, alejándose de nuestro lado en dirección al coche.

Me giro hacia Jota y le pillo observándome con sus ojos verde césped con trocitos de avellana.

—¿Qué?
—Te gusta ese chico, ¿eh? —me pincha.
—¿¡Cómo!? —respondo al acto—, ¿eso de dónde lo has sacado?
—Solo había que verte hace dos minutos intentando hacerte la graciosa —se ríe. Definitivamente, la suela del zapato me acaba de pisar.

Bonne nuit, compagne! —dice una tercera voz medio adormilada, que resulta ser la de Sophie—. Hola, comoquieraquetellames —saluda cogiéndose de la cintura de su novio.
—Jota, igualmente —asiente el chico de los ojos verdes. —Entonces sí que es verdad que por fin Cía se ha decidido a compartir su pequeño lujo, ¿no? —pregunta irónico.
—Eso parece —ríe Sophie—, y yo encantada.

Los cuatro nos miramos como si no supiéramos qué decir en lo que parece ser un minuto de nuestras largas vidas pero por suerte Dani es quien habla primero:

—Me parece que ya es hora de ir a dormir —dice. Y a mi parecer, resalta la palabra "dormir" un poco más de la cuenta.
—Sí, es algo tarde ya y mañana hay personas que curran... —digo, apoyando su incitación. Ahora, lo único que necesito es meterme en la cama y dormirme plácidamente.
—Os acompaño hasta la puerta —dice Jota—; total, vivo en la misma finca.

O ha pretendido que Dani escuche esa aclaración, o yo, definitivamente me estoy volviendo loca.
El novio de Sophie, con cara de pocos amigos, asiente y besa a su novia apasionadamente a modo de despedida. Me fijo en cómo su mano derecha va a su nalga del culo derecha y veo cómo aprieta. Parece que de un momento a otro vaya a extirpárselo; cualquiera diría que son adultos.


«Está bien, Cía, ya lo llevas bien», me digo apartando la mirada de las dos personas que están a punto de comerse vivas en medio de la calle.
Jota, que estaba siguiendo mi mirada, se ríe a carcajada limpia dándose la razón a sí mismo en cuanto a la reflexión de antes: "Me gusta Dani".

—¡NO!, deja de pensar eso —chillo en voz baja mientras le doy un codazo.

Jota levanta las manos en modo disculpa y a continuación me pasa su brazo derecho por el cuello. No sé cuándo ha cogido tanta confianza conmigo pero, a decir verdad, no me molesta. Ambos caminamos en dirección a casa, dejando a los dos tortolitos detrás de nosotros.

—Quería decirte que me ha encantado este breve paseo —dice al fin Jota cuando estamos en el portal de la finca. —Ha sido diferente a lo que me esperaba. No sabía que pudieses decir más de dos frases seguidas, jajaja.
—Idiota.
—Te lo digo en serio —y por su mirada y su sonrisa que ha dejado de verse, le creo.
—Yo también me lo he pasado bien —digo finalmente—, y también lo digo en serio.

Dos segundos después, Sophie llega acompañada de Dani y de nuevo vuelven a darse otro beso, aunque esta vez más breve. Los tres, subimos al ascensor y Jota se para en el 5º piso.

—Hasta otra, vecina —dice guiñándome el ojo sin darme tiempo a responder.
—O eso ha sido una indirecta total, o yo soy morena —dice con su acento francés Sophie cuando Jota ha desaparecido de nuestras vistas—. Así que habéis quedado, ¿eh? No soy la única que se lo ha pasado bien esta noche..., jajajaja.

Poniendo los ojos en blanco, le dejo con la palabra en la boca y asiento a todo lo que me dice intentando hacerla callar. Al llegar al ático, las dos bajamos del ascensor y entramos a hurtadillas al salón como si no quisiéramos despertar a nadie. Yo, me echo encima del sofá como si no hubiese visto una cama en toda mi vida y Sophie va directa a su habitación. Después de 5 minutos sin moverme, me levanto y recojo las palomitas que se han quedado como piedras. Las echo directamente a la basura: quien se coma esto, se puede romper la boca. Apago la televisión que tiene la cara de Zac Efron en primer plano y me voy directa a mi habitación pasando por delante de la habitación de Sophie primero. Se ha quedado dormida enseguida, por no decir que se ha quedado en coma.
Al llegar a mi habitación, me desnudo, poniéndome de nuevo mi camiseta preferida de los Simpsons de manga corta y los calcetines altos. Me meto en la cama, ansiosa de coger pronto el sueño y de repente oigo una notificación en mi móvil.
Me levanto a cogerlo, por si es un tema importante —aunque lo dudo a la una y media de la madrugada— y al encontrarlo dentro del bolso, lo desbloqueo. Entro en WhatsApp y un número desconocido aparece.

"Espero verte pronto, y que no sea acompañada", leo. No hay foto, ni estado, pero creo perfectamente quién puede ser.

No hay comentarios: