martes, 11 de agosto de 2015

Capítulo 54.

"06:04: Diego: ¿Estás ahí, Cía?
06:05: Cía: Lo siento, Diego, me había dormido. Hablamos mañana, ¿vale? ¿A qué hora nos iremos?
06:05: Diego: No te preocupes, pequeña, me parece bien. ¿Sobre las 12:30?, voy a ver si duermo un poco más...
06:07: Cía: Sí, claro. Cuando tú digas. Hasta mañana. 
06:08: Diego: Hasta mañana, bonita."

"Podría hacer como si nada... No, no, ¿qué ideas más absurdas se te ocurren, Cía?", se preguntó ella misma, "es demasiado grande el parecido que tienen, y si encima tienes que presentarles..."

  Prefirió dejar de pensar y, dejando el móvil sobre la mesita de noche, abrazó a su pequeño conejo de peluche y cerró los ojos.


  Todavía recuerdo cómo sus ojos miraban al horizonte fijamente, cómo sus manos, postradas en el borde de la ventana, se movían deprisa y sus dedos hacían nacer el más dulce compás conocido. Recuerdo también, que cada pelo incipiente de su barba de vez en cuando le picaba; le hacía aun más humano. Sí, es verdad, y lo admito, normalmente, por no decir siempre, solía observarle: me gustaba hacerlo. Me gustaba fotografiarle con los ojos y guardar cada imagen en mi mente como si de una inmensa carpeta de fotos se tratase. No sé, me gustaba él.

—¡Joder!

  Cía, volvió a mirar su reloj-despertador: 10:03. Apenas había dormido 4 horas, pero le eran suficientes. Tercera pesadilla consecutiva, ya había tenido suficiente por esa noche.
  Sentándose en el borde de su cama, intentando no perder el equilibrio por la tensión matutina, cogió el móvil de su mesita y revisó sus notificaciones.
  Nada. No había ningún mensaje de nadie en ninguna conversación.

—Genial.

  Finalmente, después de echarse de nuevo sobre el colchón por la vagancia de levantarse, puso los pies en el suelo e hizo impulso por levantar el cuerpo de su cama.
  Se dirigió al cuarto de baño, como apenas cuatro horas antes había hecho y de nuevo volvió a mojarse la cara para despejarse de todo; o al menos intentarlo.

—Mírate, si parece que acabes de salir del rodaje de The Walking Dead —le dijo a su reflejo.

  Haciéndose caso a sí misma, hizo lo posible por arreglar mínimamente su cara y cogiendo primero la crema hidratante y después la base del maquillaje, solucionó el pequeño problema.

"Cómo no, el maquillaje la solución para todo", pensó riéndose entre dientes.

  Sus padres aún seguían durmiendo y lo supo por los ronquidos de Adrián. Bajó sigilosamente por las escaleras y fue directamente a la cocina donde se preparó un vaso de leche con Nesquik y cereales.
  Al terminar, puso el recipiente ya vacío en el lavavajillas y subió de nuevo a su habitación. Se disponía a vestirse cuando su madre apareció en el marco de la puerta.

—¿Os vais ya?
—No, mamá, nos iremos sobre las 12 y media o así. Aún queda mas de hora y media.
—¿Ya has desayunado? 
—Sí, no te preocupes.
—¿Estás bien? —preguntó de nuevo Irene.
—Sí, mamá, estoy bien, de verdad.
—Está bien, estaré bajo si necesitas algo.

  Y sin esperar a obtener respuesta alguna de su hija, Irene desapareció de la puerta.


12:15 en ese mismo lugar...

"12:15: Diego: Cía, ¿ya estás? ¿Paso ya a por ti?
12:15: Cía: Dame 5 minutos, pero sí."

  Cía acabó de recoger lo imprescindible para pasar dos noches fuera de casa y lo metió todo en la mochila que le había regalado su abuela dos años antes. Era de un color azul vaquero y tenía varios dibujos de anclas plateadas, desde entonces se había convertido en su favorita.

DING. DONG.

—¡Ya voy yo! —exclamó Cía desde el piso de arriba.

 Bajando a toda prisa, casi tropezando, logró llegar a la puerta antes que su madre, pero ésta no se quedó muy atrás y al abrirse la puerta, Irene observó boquiabierta al chico.

—Cía, ¿no se parece a Da...?
—No, mamá —dijo enseguida la chica antes de que su madre terminase la frase—. Nos vamos ya, te iré avisando por WhatsApp, tranquila, despide a papá por mí.

  Y antes de que su madre pudiese reaccionar, ambos chicos estaban dentro del coche.

—¿A quién se cree tu madre que me parezco, y por qué no la has dejado terminar, Cía?
—No, a nadie, olvídalo, anda, ¿podemos irnos ya?
—Sí, claro... 

1 comentario:

Unknown dijo...

Muy buena la progresión de tu historia, sigues en forma!