De nuevo en la habitación 324 del Hospital del Mar...
David caminaba de un lado para otro de la habitación con las manos en la cara. Intentaba asimilar la pérdida de memoria de Laura y aunque no quería admitirlo, le dolía que ella no le recordase.
—¿Qué es lo último que recuerdas..., de nosotros? —preguntó David intentando no parecer desesperado ante la situación dada.
—No sabía que hubiese habido un nosotros, comoquieraquetellames... —rió Laura desconociendo lo difícil que le resultaba a David todo aquello.
—Vale, bien. Empiezo a hacerme una idea —respondió el chico—. De primeras, me llamo David, y bueno, tú y yo...
Hizo una pausa. ¿Y si era mejor no decirle nada?, ¿y si ocultándole la verdad, ella cambiaba...?
—¿Tú y yo qué, David?
—Nada, Laura, tú y yo somos como hermanos, simplemente. Y bueno, me duele verte así.
La chica mostró una leve sonrisa al escuchar la frase que había dicho David, y cogiéndole la mano, dijo:
—No tiene porqué cambiar nada, ya lo verás.
Y dicho esto, lo abrazó.
Al principio notó una ligera incomodidad al sentir los brazos de ella de nuevo rodeando su cuello, su cabeza a milímetros de su oreja y su pelo largo dándole caricias accidentadas a su piel, pero poco a poco fue sintiendo cómo cada uno de sus músculos se relajaba bajo los efectos de su abrazo.
—¿Puedes soltarme ya, o vas a quedarte ahí dormido? —dijo Laura entre risas al cabo de dos minutos.
—Perdona...
—No te preocupes, bobo —respondió la chica.
David soltó a Laura lentamente, quería evitar tocarle demasiado el tubo del gotero que estaba introducido en su piel. Nunca le había gustado la sensación de aquel plástico —relleno de líquido calmante normalmente— adherido a él.
—Y bueno... ¿Cuándo me dan el alta?, ¿y mis padres?, deberían estar por aquí, ¿no...?
"Mierda", pensó David. "¿Y ahora qué cojones le digo?
—Hmmm... Laura, ¿qué año es?
—El verano del 2013, ¿no?
—No exactamente...
»Estamos en verano, sí... Pero es 2014. Y tus padres... Bueno... Tu madre murió el año pasado... Tu padre desapareció pocos meses después... Viviste con tu abuela hasta los 18 y después te independizaste... Yo te conocí hace dos años...
Laura cerró los ojos intentando asimilar todo lo que le había dicho David y de repente cayó sobre la cama.
—¿Laura?, ¡Laura despierta, joder!
El estetoscopio emitió el primer pitido continuo y David oyó al unisono cómo se iba la vida de la primera chica a la que quiso de verdad...
4 comentarios:
Siguieente
Siguieente
Me he leído tu novela en dos noches y, de no haberme quedado sin batería, te aseguro que la hubiera devorado en una. Es increíble la capacidad que tienes para que crear intriga y dejar al lector con ganas de mucho más, como en cualquier buena novela. Sigue así. Ya son muchos a los que vuelves locos con tu manera de escribir y, por mi parte, ¡ya tienes a una seguidora más! Espero que llegues lejos y, por el talento que tienes, no me cabe la menor duda de que lo harás. Un besazo Lucía.
Increíble es la manera en la que me hacéis sentir cuando leo cosas así. Orgullo, emoción, satisfacción y cualquier sinónimo de la palabra felicidad unida. Lo digo hoy y lo diré siempre, si estoy donde estoy, es únicamente por vosotros, por creer en mí. Muchísimas gracias.
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