lunes, 15 de septiembre de 2014

Capítulo 23.

—¡NO!, ¡ESTÁS DE COÑA!, ¡No me mientas en algo así, por lo que más quieras, Miguel, que lo poco que te queda de hetero te lo arranco! —chilló Cía a su amigo.
—¡TE LO JURO!, están en la zona VIP de la terraza.

  Cual dos niños pequeños, Cía y Miguel, se alejaron de Irene y Adrián, dejándoles en medio del restaurante solos, y subieron a la terraza con el propósito de ver a DVICIO.

—¿Les ves? —preguntó Miguel a la chica.
— ¡SÍ!, ¡AY, ANDRÉS QUE GUAPO ESTÁ, Y MISSIS, Y MARTÍN, Y NACHO, Y LUÍS!, LOS CINCO ESTÁN AHÍ!
—Bueno, ya, tranquilízate —contestó Miguel—, pareces una niña de tres años.

  Cía le miró con cara de pocos amigos, pero al minuto volvió a sonreír:

—Es mi grupo favorito, ¿qué quieres que haga?
—Vale, vale. Pero oye, tengo una idea...

  Y acercándose a su oído se la susurró.

22:15 en una parte del restaurante "1881 per Sagardi"...

—¿Y ahora esta niña dónde se nos ha metido? —preguntó Irene a Adrián.— No me gusta que se vaya por ahí sin avisar.
—No te preocupes tanto, mujer... Además, está con Miguel, no va a pasar nada.

En ese mismo momento, a varios metros de sus padres en la terraza de aquel restaurante...

"Vamos Cía, que tú puedes —se decía la chica a sí misma—, solo vas a poder hacer esto una vez en tu vida."

 Lentamente se acercó a la barandilla de la terraza y se sentó. Abrió los brazos simulando la posición de Rose en Titanic y echó la cabeza hacia atrás dejando que el aire acariciase su preciosa cara. Habrían unos 10 metros o más desde aquella altura al agua, y sabía que era probable que cayese antes de que nadie la sujetase; pero necesitaba hacer aquella locura.
  Conforme pudo, se levantó, mantuvo el equilibrio con ambos pies, y con la misma postura chilló: ¡DVICIO ES EL MEJOR GRUPO DEL MUNDO!
  En ese momento le vino a la mente la frase de Jack Dawson: "¡Soy el rey del mundo!" y se rió para sus adentros, volviendo a recordar también, la frase que habían dicho en Los 40 Principales sobre Andrés:

"Si eres una loca, feliz, y sin prejuicios, puede que conquistes al cantante de DVICIO".

  De repente alguien le tocó la pierna por la parte de detrás. Cía, se giró cómo pudo y vio esos ojos verdes de su cantante favorito. ¡Andrés estaba a menos de un metro de ella!, ¡había conseguido su propósito!
  Sin saber cómo actuar en ese momento, lo primero que intentó fue bajar de aquella bardilla suicida, pero por desgracia dio un paso en falso...

—Ya te tengo, tranquila —susurró Andrés cogiéndola en brazos.

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