martes, 1 de julio de 2014

Capítulo 14.

—Esto... Cía, creo que debería irme, me estarán esperando en casa.
—Claro, David, te acompaño a la puerta.

  Por suerte de todos, David, al levantarse antes ya se había puesto su ropa, y la de su padre la había echado a lavar.

—Un placer Irene —dijo David, y seguidamente agachó la cabeza y junto a Cía, se fue.

Varias horas después en el mismo apartamento a la hora de la comida...

—Y bien, Cía, ¿algo que nos tengas que contar a tu padre y a mí? —preguntó molesta Irene.
—No, la verdad es que no.
—¿Pero qué quiere decir... —murmuró el padre.
—¿Quién es David? —volvió a preguntar Irene a su hija.
—Es un chico que conocí, y que..., me gusta, mamá.
—Al menos habréis usado protección, ¿no? —preguntó ya histérico el padre.
—¿¡Pero qué!?, ¿¡Qué dices papá!?, ¡si no hemos hecho nada!, solo vino para hacerme compañía, ya está.
—Por favor Cía, no nos mientas —dijo su madre.
—Pero que no os estoy mintiendo, lo prometo —dijo Cía alzando la voz por cada palabra que decía—. Me encontraba mal, necesitaba sentir que alguien me quería y por eso le dije que viniese, ¿ya estáis contentos?

  Y dicho esto se levantó de la mesa, cogió su plato, su vaso y sus cubiertos, los depositó en la pila de la cocina y subió a su cuarto con el nudo en la garganta y las lágrimas medio asomando por sus ojos.
  Entró a su habitación, cerró la puerta y puso la primera canción de la lista de reproducción de su Ipod.

"(...) Es tan solo una manera, de recordarte... Contigo quiero soñar, y hablarte...
Para mí no estás distante..., y aunque no pueda tocarte, juro no me olvidaré de ti..."

  Ricky Furiati - Mi manera de recordarte. 
  Esa canción, le traía tantos recuerdos que no podía evitar acabar llorando.
  Se metió en su cama, y abrazó a la almohada mientras sentía de nuevo el olor de David.

  Bip. Bip.
  Acababa de llegarle un WhatsApp.

 "Cía, ¿podemos quedar?"

Álex.

"¿Pero qué quería de nuevo?, ¿no le bastaba con la que había liado?", pensó Cía.

"Cía: ¿Para qué?, tú y yo no tenemos nada que hablar.
Álex: Por favor, te prometo que si no quieres verme más lo entenderé, pero queda conmigo una vez más..., he cambiado, Cía.
Cía: No sé qué decirte, Álex, ya no te creo...
Álex: Como quieras, esta noche estaré en el parque de La Barceloneta, si a las 22:00 no estás allí, lo entenderé. Un beso Cía, y hasta esta noche.
(Espero)"

  Cía cerró el WhatsApp sin contestarle. No sabía qué hacer. David no le había dicho nada y además ella quería saber qué le había llevado a Álex a hacer aquello... Así que decidido, iba a ir a verle, por mucho que se arrepintiese después.

21:55 en el parque de La Barceloneta...

  Cía llevaba más de quince minutos buscando a Álex, pero ni rastro de él. Aquel parque era gigante, y con la poca luz que había aquel día, encontrarle era algo imposible antes de que fuesen las diez.

—Cómo no, siempre llegando puntual —dijo una voz tras suya.

  La chica se giró asustada y lanzó un pequeño chillido.

—¡Joder, Álex, me has asustado!
—Perdón, no era mi intención —se disculpó él.
—Bueno, ¿me puedes decir qué quieres?
—Cía..., ¿has llorado?
—¿Qué?, ¿pero qué dices?
—Sé cuándo has llorado, sueles mirar varias veces al suelo, y aunque no se te ponen los ojos rojos, te brillan diferente...

  No se podía creer lo que estaba oyendo... ¿Tanto la conocía Álex...?

—Bueno, ¿y qué?
—Ven anda.

  Y sin esperar respuesta, Álex la abrazó.

—¿Qué haces? —preguntó sobresaltada Cía.
—Algo que llevaba deseando hacer desde hace mucho.

  Pero aún así, ella no se soltó de los brazos de él. Sus bocas estaban a menos de cinco centímetros y ambos sentían el cosquilleo en su vientre.

—Bésame, Cía, o dime que te bese.
—No, Álex... no voy a hac...

  Y antes de que pudiese acabar la frase, los labios de Álex se unieron con los suyos.

22:05 cerca del parque de la Barceloneta...

  David solía ir a aquel parque de pequeño, le gustaba oír cómo se movían las hojas de los árboles por la suave brisa de aquella hora... 
  Paseando, como cada noche, se le ocurrió acercarse al centro del parque. Había una pareja, y la mente le llevó a pensar en ella, en su pequeña Cía, en la perfecta noche que había pasado viéndola únicamente dormir...
  Pasó por delante de ellos dos, y al fijarse la vio, vio cómo su boca, que horas antes había estado besándole, ahora estaba rozando otros labios... Y solo pudo decir:

—Cía...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sigue subiendo capítulos están genial y me he enganchado muchos besoss

Anónimo dijo...

Ay me encanta!! *-* espero ansiosa el siguiente xD ^^

Anónimo dijo...

Me gustaría que escribieras más, estoy muy enganchada y tengo mucha intriga sobre lo que ocurrirá en el capítulo 16!