miércoles, 23 de abril de 2014

Capítulo 4.

Eran las 22:00 y a Cía solo le quedaban los últimos retoques...

   Estaba delante del espejo, llevaba un vestido de tirantes de flores que caía en forma de cascada por la parte trasera, le había dado un toque de color rosa a sus mejillas, se había puesto un poco de rímmel para destacar todavía más sus pestañas, y el brillo transparente que nunca faltaba en sus labios carnosos.

"No te pongas nerviosa", pensó Cía, "va a salir todo bien, ya verás..." 
Pero de repente se corrigió, "no, no, es que sé que va a estropearse todo, ¡con lo desastre que soy, Dios!"

DING, DONG.
El timbre había sonado tres veces, y fue a la tercera cuando Cía se encaminó hacia la puerta para abrirla.

—¿En qué pensabas? —gritó Marta—. ¡Un poco más y nos morimos de la espera ahí fuera!
—Lo siento chicas, estaba con la música a todo volumen y no os he oído —se justificó Cía.
—¡Fiu, fiu! —silbó Laura—, vaya pivonazo tenemos como amiga, ¿no?, ¿vamos a una fiesta o a un concurso de modelos?

  Las tres rieron a carcajadas, y salieron por la puerta.
  Hacía buen tiempo, apenas soplaba el viento y las estrellas iluminaban el cielo.

"Esta tiene que ser mi noche", iba pensando Cía mientras caminaba.

  Entraron en la playa, y el ambiente era muy bueno, tal y como les había dicho David. A la derecha había un pequeño escenario con varias mesas de mezclas, luces que alumbraban la playa y altavoces que hacían vibrar la arena que tenían bajo los pies. Una mesa con diferentes botellas de alcohol hacía que la mayoría de los adolescentes de la fiesta se acercasen allí.
  De repente empezó a sonar "Animals" de Martin Garrix, en el que Cía y las chicas se volvieron locas y empezaron a bailar cómo si no hubiese mañana. Cada hora que pasaba, la playa iba llenándose más y más, hasta que la gente estaba tan sumamente pegada entre ella que costaba incluso moverse. 
  Inesperadamente alguien le salpicó toda la espalda con una bebida a Cía y ésta se giró al segundo.

—¡Pero serás...!, ¡mira cómo me has puesto, el vestido era nuev... —pero antes de terminar la frase se quedó callada.

  Delante estaba David, con esa sonrisa, mirándola.

—Lo siento Cía, me han empujado y no he podido hacer nada, me han llenado demasiado el vaso esos cabrones.
—Bah, ahora ya da igual, —comentó Cía señalándose el vestido— voy a ver si voy a casa y aún me da tiempo a que no quede ninguna mancha.
—Pues espera dos minutos y voy contigo, es la una y media ya y preferiría que no volvieses sola a casa.
—Como quieras... —dijo en voz baja.

  Después de comentarles el contratiempo a sus amigas, Cía y David se fueron camino a su casa. Ella iba mirando el suelo, maldiciendo en voz baja el porqué de aquél percance, pero a la vez agradeciendo que David se hubiese ofrecido a acompañarla...

—¿Sabes?, era lo mínimo que podía hacer después de tirarte la bebida por encima —se disculpó David— y más aún si el vestido era "nuevo", conforme decías.
—No te preocupes, un accidente lo puede tener cualquiera...
—Déjame invitarte a comer mañana, conozco un sitio en el que se come muy bien por el centro, y no es muy difícil llegar.
—Ya veré, aún no sé si tendré algún hueco mañana...

  "¿Qué hueco ni que hueco, Cía?, mañana no haces nada y lo sabes", le chillaba su propia mente, "dile que sí y no te hagas la tonta".

—Ya hemos llegado, es aquí —dijo señalando un enorme apartamento dúplex con césped y piscina iluminada.
—¡Wow!, ¡vaya casa tienes!, ¿no vas a invitarme a pasar?
—Hoy no, quizá otro día. Me tengo que ir ya.
—¿No vas a darme dos besos? —le dijo con los ojos brillantes.
—Claro, claro.

  Cía se acercó a él y le dio un beso en cada mejilla, pudo oler su colonia, y ver de reojo cómo a David le aparecía una sutil sonrisa en la cara, pero al separarse de él, éste le cogió con ambas manos la cabeza, la miró y la besó con intensidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sigue así, la novela es increíble y deja con mucha intriga.
Un beso.

Anónimo dijo...

Segun mi opinión es un poco directa la novela, si le das más rodeo dejará mas intriga. Aun así está muy bien. Un beso.