lunes, 12 de mayo de 2014

Capítulo 7.

  Cía se quedó sorprendida; de toda la gente que podía ir a su casa, la última persona que se hubiese imaginado que iría, era David.
  Y allí estaba delante de ella, mirándola sin dejar de sonreír.

—Bueno, chica sin habla, ¿no vas a decir nada?

"Seguro que estará pensando que ya me tiene cómo suele tenerlas a todas", pensó Cía.

—¿Por qué no te vas con tu novia?, seguro que no le parecerá bien que vayas por ahí invitando a comer a chicas que no conoces.

  La sonrisa de David desapareció de repente y de nuevo volvió a salir convirtiéndose en una carcajada.

—¿Te estás riendo de mí? —preguntó Cía extrañada.
—Me estoy riendo de la situación, y de lo preciosa que estás celosa —dijo David. Suspiró y seguidamente añadió:— Miri, la chica de la playa, si te refieres a ella, es mi prima, Cía.

  No pasó ni medio segundo cuando todos los colores se le subieron a las mejillas.

"Vale, me siento un poco imbécil", pensó mirando hacia el suelo Cía, "un poco bastante".

—Esto..., perdón, no lo sabía...
—No tienes de qué preocuparte, he de admitir que si yo te hubiese visto con un chico que no fuese yo, también, lo más seguro, es que me hubiese puesto así —dijo de nuevo sonriendo David—. Y bueno, ¿qué me dices?, ¿vamos a comer?

  Cía se quedó un segundo pensando y recordó que sus padres no estaban en casa, que ya tenía la comida preparada, pero sobre todo... ¡Que iba en pijama!

—¡Oh Dios! —exclamó Cía tapándose lo que pudo con la camiseta.
—No te preocupes —dijo riéndose David—. Tienes unas piernas preciosas.
—Siento decirlo, David, pero no puedo ir a comer, ya si eso nos vemos en otro momento.

  Se moría de ganas por ir a comer con él, por besarle de nuevo, pero no pensaba ponérselo tan fácil.

—Bueno, cómo quieras —dijo algo decepcionado David—. Si te apetece esta tarde estaré por la playa con mis primos...
A ver si te veo, chica sin habla.

  Le guiñó un ojo, y se fue.
  
  Y allí estaba ella, con su pijama puesto, en la puerta de la calle viendo cómo se iba aquel chico de los ojos verdes azulados, con su particular chaqueta con capucha.
  Entró corriendo en casa, puso en marcha el microondas para que fuese haciéndose la comida y subió lo más deprisa posible las escaleras hasta llegar a su habitación. Cogió el móvil, marcó el número de Marta y le contó todo lo ocurrido: quién era la chica de la playa, que David había ido a buscarla y que le había dicho que fuese esa tarde a la playa.

— ¿Entonces a qué esperas? —chilló Marta a la otra parte del teléfono. Y con voz burlona dijo:— ¿no vas a ir a conocer a su primita?

  Ambas rieron al unísono y acabaron por elegir que el plan de aquella tarde iba a ser ir a la playa.

Sobre las 19:00 en un lugar cualquiera de la playa de la Barceloneta.

—¿Son aquellos? —dijo Laura señalando a David, Miri y un chico que iba a su lado.
—Creo que sí —contestó Cía.

  Las tres chicas se acercaron donde estaban los demás y se presentaron.

—Soy Sergio, encantado —dijo el chico nuevo—. El hermano de Miriam. Tú debes de ser... Cía, la novia de mi primo, ¿me equivoco?

  Cía se quedó con la boca abierta.

—¿Perdón?

No hay comentarios: