domingo, 29 de marzo de 2015

Primer aniversario de "Noches entre folios".

  Antes que nada, quisiera agradecer las casi 44.000 visitas al blog. Agradecer a todos los lectores que desde el principio de este pequeño proyecto, han estado ahí siempre, apoyándome; y a los nuevos, que se han integrado hace poco.
  Por hacer que mi pequeña novela sea conocida, por darme motivos para seguir escribiendo, por todo.
  Hoy, 29 de Marzo de 2015, se cumple un año desde que escribí mi primer capítulo en esta página y he de decir que cada día me siento más orgullosa.
  Siento no haber escrito desde hace un tiempo, he estado algo ausente, pero mañana sin falta tendréis el capítulo semanal, y quién sabe, quizá más.
  Dicho todo esto, ya que no quiero alargarlo mucho, repito y de nuevo doy las gracias a todos mis pequeños lectores,  animándoos a que sigáis leyéndome.
  
  ¡Sois vosotros quiénes dais vida a esta novela!

  ¡Mil gracias!
"1er aniversario de "Noches entre folios".

P.D: Gracias sobre todo a mi madrina, por hacer esta increíble tarta (en principio para la celebración de mis 19). 

martes, 10 de marzo de 2015

Capítulo 43.

"Llevo casi una hora escribiéndole. No responde. Me deja en leído y tampoco me coge las llamadas. ¿Qué has hecho?", se preguntó David a sí mismo. "Le dije que volvería, que no se iría sin que me despidiese de ella, y he vuelto a fallarle."

  El jefe de departamento de la policía, Manel Valls, estaba delante de David. Le hablaba continuamente, pero el chico hacía caso omiso. Le tocó el hombro y acto seguido le preguntó:

—Chico, ¿te encuentras bien?
—Necesito salir un momento a tomar el aire, si me disculpa...

  David se levantó, cogió su chaqueta, se la colocó rápidamente y salió de la comisaría a toda prisa. Volvió a llamar a Cía, pero esta seguía sin contestarle ninguna llamada.

—¡Joder!, —maldijo David agarrándose la cabeza con ambas manos— ¡joder!

12:56 del mediodía, en un coche cualquiera dirección a Zaragoza...

  "Love me like you do", de Ellie Goulding, sonaba en los oídos de Cía. Las lágrimas empapaban sus mejillas y las gafas de sol apenas podían disimularlas.
  Sus padres, distraídos en el viaje, no se habían percatado de la tristeza de su hija.

  De repente, la chica recibió un nuevo WhatsApp. Imaginando que era de David, no quiso desbloquear el móvil, pero la curiosidad le pudo. 

"Álex: Supongo que no querrás saber nada de mí después de todo lo pasado, pero sólo quería decirte que llegué a Zaragoza hará como un par de días. 
Supongo que estarás volviendo ya, y bueno, si quieres que hablemos de cualquier cosa, me tienes aquí. Necesito saber que sigues queriéndome en tu vida, Cía. Por favor..."

  Cía no tenía palabras para aquello. Leyó el mensaje, parpadeó dos veces intentando evitar que le cayesen más lágrimas y apagó el iPhone. 
  Demasiadas emociones juntas la habían agotado física y mentalmente y, por ello, decidió que dormir sería su solución más acertada.

13:15 en una calle de la Barceloneta...

  David entró de nuevo en la Comisaría, y cabizbajo se dirigió al despacho del jefe de departamento.

—Perdone, necesitaba salir. ¿Podemos continuar?
—Claro, sin problema, David.

  El chico suspiró y preguntó:

—¿Qué sabe de ellos...?

Silencio.

—Dígame lo que sea... Necesito saberlo, por favor.
—Verás, chico... Han reabierto el caso de tus padres, pero todavía no se sabe nada, aun así, hay algo que quiero comentarte... —suspiró y continuó diciendo:— Tu madre, antes de que tú nacieras, dio en adopción a un niño, a tu verdadero hermano, y sabemos que vive ahora mismo en Zaragoza y es un año mayor que tú...